martes, 18 de enero de 2011

z

se sentía tan vacía y sola que fue a sentarse a su lugar preferido; su balcón. no tenía mucha ciencia, la razón de que amara aquel lugar era el simple hecho de que sus pies no tocaban el suelo y de esa manera lograba sentirse como la niña que un día fue.
se sentó, encendió su último cigarrillo y lloró.
lloró por haber herido los sentimientos de su padre una vez más, por no saber como hacer las cosas bien, por haberse dado cuenta que el dios al que se aferró tantos años no existía, y como todo el mundo en un momento de tristeza absoluta, lloró por las heridas que algún día creyó cicatrizadas pero que hoy dolían como si no hubieran pasado minutos desde que dejaron marcas en su corazón.
lloró por la hermana que dejó este mundo a tan temprana edad, incluso antes de su nacimiento, a la cual una extraña magia que algunos llaman amor, las unía en todo momento y sobretodo en situaciones como esta, lloró por no tenerla, por sentirse sola y creer en el fondo de su corazón que si estuviera en ese momento abrazándola las cosas dolerían menos.
a cada bocanada de humo, brotaban lágrimas sin parar. quizás era la excusa que necesitaba hacía tiempo... hacer algo sin querer que hiriese a la persona a la que más quería en el mundo, a su héroe, a su roca, que sucediese algo que la hiciera sentir culpable y llorar como no lo hacía hace años.
intentó contenerse mil veces, concentrarse en no seguir llorando, pero no podía. 'si yo no soy libre, al menos que mis lágrimas lo sean' pensaba, y éstas brotaban sin parar de sus verdes ojos.
la relación que tenía con su padre era especial, el por su parte, siempre queriendo lo mejor para ella y sus hermanos, intentando sorprenderla a cada momento, e intentando que cada momento sea especial. ella por la suya, tratando de obviar todos sus defectos y todo el daño que sin querer le había hecho e intentando que sus problemas no se vieran reflejados al momento de estar con el para no causar ni preocupaciones ni malos ratos.
pero ella siempre lo echaba a perder.
momentos, situaciones, salidas, que con un comentario sin mala intención se iban a la basura que se acumulaba en su corazón día a día, ya que todo se lo guardaba, era por eso que llorar se le venía haciendo hacía tiempo tan fácil... porque estaba sobrepasada.
sacó a su mascota y la tuvo entre sus brazos un momento, recordó que una vez una amiga le dijo que ahora tenía por quién luchar e hizo suyas esas palabras, lo acarició y dentro de su dolor jugó con el. se sintió satisfecha por el hecho de poder hacer feliz a alguien más.
no sabía finalmente como sentirse, no sabía que hacer más que secar infructuosamente sus ojos que segundos después volverían a estar mojados... no sabía que sería de su vida al día siguiente, por lo que tomó su diario... y escribió.