lunes, 20 de diciembre de 2010

c

Iba caminando sola de nuevo, necesitaba saber si ese sería finalmente el día que tanto tiempo llevaba esperando. Llovía, llovía y de forma torrencial, y esto no hizo sino darme ánimos para seguir esperando, para saber si finalmente llegarías. De repente, dentro de mis vacilaciones algo llamó mi atención... y eras tú. 
No necesité saber tu nombre (ya que en mis sueños nunca lo mencionaste), para saber que eras tú quién llevaba días, semanas, siglos entrometiéndose en mi mundo de fantasía cada noche al irme a dormir. No necesité ver cada rasgo de tu rostro para comprobar que eras tú el que ahora se encontraba frente a mí, ya que lo que sentía al tenerte cerca, era lo mismo que sentía cada noche.
Te vi y no sabía como sentirme. 
Te vi y no sabía que hacer.
Te vi y sabía que eras tú, era de lo único que podía estar segura.
Te vi y sabía que todo había terminado, mis inseguridades, mis ausencias, mi dolor, la falta de fe en mi misma, todo. 
Sabía que mi oportunidad de ser feliz estaba a un paso, a tu lado, de tu mano...

1 comentario:

  1. bah! que linda entrada (: ♥
    sabes, es genial que estés aquí. El mundo del blog es fantástico, una vez que entras en él e interactuas con otros ya no hay momentos para sentirte mal :)
    un beso grandotee y sigue escribiendoooooo :D ♥

    ResponderEliminar